Veracruz, Ver. 12 de Mar. (SPI/Víctor Toriz).- Debajo de los lentes de fondo de botella unos ojos verdes profundos miran fijamente el monitor en donde tres rostros de políticos van tomando forma, con perfecta seriedad alista el cartón que saldrá mañana.

Brunóf es la forma reducida de su nombre; Bruno Ferreira lo usa como firma desde 1986 cuando comenzó a colaborar como cartonista en la Revista Llave, entonces un adolescente que alternaba sus estudios de fines de semana en el bachillerato con las clases en los Talleres de Arte de la Universidad Veracruzana.

Con regularidad caricaturizaba la imagen de políticos como Carlos Salinas de Gortari (entonces Secretario de Hacienda), que ese momento no figuraba como presidente de la República, lo mismo que de personajes como Heberto Castillo (líder de Izquierda y candidato a la presidencia de la República); ahora lo hace con una nueva generación de políticos.

El humor de Bruno en sus caricaturas es irónico y ácido, un humor negro y directo que no trata de disimular nada pero siempre invita al lector a tener su propia conclusión.

Cuando se inició en el oficio la sátira política era parte esencial del trabajo periodístico, en un Veracruz distinguido por su sociedad dicharachera.

En el Veracruz de antaño en el que le tocó crecer a Bruno, el primero de una familia de clase media con dos hijos, papa y mamá; que tenía su residencia en el fraccionamiento Zaragoza y que más tarde se mudaría al Infonavit Buena Vista, un barrio en los suburbios que actualmente es uno de los más tradicionales de la ciudad.

Su infancia la pasó en el ir y venir de la ciudad de Veracruz y el puerto de Alvarado, de este último añora las tardes en la playa en sus días de vacaciones y ocasionalmente los fines de semana, de ese pueblo de pescadores son sus padres y abuelos, pero él nació en el puerto jarocho.

Fue en este Veracruz que adquirió su identidad, su humor y el acento porteño que lo lleva a bromear lo mismo con un amigo de toda la vida que con un completo desconocido, siendo igual de correspondido en ambos casos.

Su inicio en el oficio de caricaturista fue casi fortuito, su plan era estudiar ingeniería civil o arquitectura, pero eso cambió cuando conoció a Raúl Guerrero Domínguez que entonces impartía cátedra en los Talleres de Artes de la UV.

Los consejos de su maestro lo convencieron para decidirse a convertirse en un artista plástico, prometió a su madre de que acabaría el bachillerato y terminaría una licenciatura para poder pagar su preparación como pintor o muralista.

Todo fue mentira, menos lo de prepararse para ser un artista plástico, sólo que su desarrollo fue primordialmente en el ámbito de la caricatura periodística y de manera empírica.

Una tarde su mamá mostró a una amiga suya los dibujos en sus cuadernos de escuela donde se burlaba de sus profesores, le llamaron la atención y le platicó su esposo -que era periodista y director del Diario El Sur- que había un joven con talento. Fue entonces que el periodista veracruzano Luis Velázquez Rivera lo invitó a trabajar en la Revista Llave. Desde entonces no dejó de dibujar diariamente.

Se convirtió en un autodidacta extraordinario, lo mismo es capaz de entender los textos más elaborados de historia del arte de sostener una conversación sobre introducción a la filosofía.

De la literatura disfruta largas horas leyendo a los clásicos, actualmente lo atrapan los cuentos de Howard Phillips Lovecraft y la música electrónica de dj´s europeos, la trova cubana o las estaciones online de jazz.

A pesar de no haber terminado su educación preparatoria ni haber ingresado a una universidad, busca la instrucción constante leyendo textos que le permitan tener conocimientos de diversas disciplinas.

De esa preparación sostiene que ha logrado tener el suficiente criterio para atreverse a opinar y criticar en temas que dominan la agenda pública en los medios de comunicación.

Su desarrollo artístico lo ha llevado a incursionar en la fotografía, sostener el pincel sobre lienzos para elaborar diversos cuadros y recientemente crear una propuesta plástica en la que con la fotografía digital y el diseño gráfico colocó murales en sitios icónicos de la ciudad.

No solo eso, también participa como diseñador para diversas marcas comerciales de la región, generando publicidad que lleva su sello artístico impreso; es el creador de la imagen visual de uno del café La Parroquia, uno de los restaurantes más tradicionales del puerto de Veracruz y en donde los comensales pueden ver uno de sus murales.

Después de un discurso fluido contando su vida se le pregunta por el reconocimiento que recibió hace 10 años uno de sus dibujos como mejor caricatura periodística,  después de frotar su barba tupida y teñida con algunas canas suelta un suspiro, encoge sus hombros y deja ver su asombro por esa distinción, como si apenas se enterara que había sido premiado.

Él mismo duda de tener la capacidad humorística de la que gozan otros cartonistas, se describe más bien como sarcástico y a veces crudo en sus críticas, pero esas características le valieron haber sido galardonado con el Premio Nacional de Periodismo en el 2007.

Su cartón fue publicado en el 2006 en el diario Imagen de Veracruz, en ese momento la discusión de la legalización del aborto tomaba relevancia en el plano nacional y desde provincia Brunof alzaba la mano para hacer notar que en el puerto querían opinar sobre ello.

Un cura hincado alzando una cruz en donde un aparato reproductor femenino había sido clavado fue lo que le valió el reconocimiento en ese momento; era una imagen cruda, punzante y que para muchos mostraba una realidad que hasta ese momento pocos reconocían.

Para él había sido un trabajo del que se había sentido a gusto, que le había parecido bueno estéticamente y que probablemente trascendería por el tópico que abordaba, lo hizo una tarde normal luego de hacer anotaciones sobre su libreta para no dejar escapar la idea, ese día tal vez se inspiró después de haber tomado un buen café coatepecano que tanto disfruta, sin embargo, hasta ahora su humildad no le deja reconocer que con eso se colocó a la par de las personas que tanto admira y que son referentes en la caricatura y sátira política.

Tampoco había sido su pretensión lograr ese reconocimiento a nivel nacional después de una carrera de 30 años en el periodismo veracruzano, no obstante, siempre ha creído en la responsabilidad social que tiene un comunicador y con los mensajes que trasmite a través de sus caricaturas trata diariamente de honrar esa creencia.

Es por eso que diariamente colabora en medios de circulación estatal, actualmente sus caricaturas son publicadas en el diario Imagen de Veracruz, el portal de noticias Veracruzanos en Red y la Agencia Veracruzana de Noticias.

Cree que el periodismo veracruzano no puede entenderse sin los moneros, pero también es un convencido de que estos tienen que adaptarse a la era digital, tomar como suyas las nuevas plataformas para adentrarse en nuevas tecnologías de las artes plásticas.

Cuándo él comenzó su trabajo como caricaturistas el papel, lápiz y tinta era lo único que se requería para mostrar la creatividad, ahora el uso de programas y aplicaciones de edición y creación de imagen han facilitado y a la vez complicado las cosas.

Es en esa transición que busca adentrarse a nuevos modelos de creatividad, una de sus intenciones ahora es la elaboración de cartones utilizando la animación digital, manteniendo como temática central la crítica y la sátira política.

Lo importante, considera Brunof, es mantener el estilo propio, explotar la creatividad al máximo y seguir haciendo las cosas que más disfruta en su vida: Fumar un buen tabaco de Los Tuxtlas, disfrutar la buena comida,  andar en bicicleta, escuchar música y seguir dibujando.