Xalapa, Ver. 28 de Ago (SPI).- El político y periodista xalapeño, Rubén Pabello Rojas recorre sus pasos… Las viejas calles de la capital veracruzana, las avenidas del antiguo Distrito Federal y los edificios de una España que lo vieron crecer.

Un documental sobre su vida y obra lo ve retornar a las aulas de la Universidad Nacional Autónoma de México y la Universidad Veracruzana, donde se formó académicamente y, de paso, construyó su personalidad.

En “Las Cuatro Virtudes Cardinales”, se aprecia a un Rubén Pabello honesto, al grado que admite que su generación falló en hacer de México un gran país.

En el Ágora de la Ciudad, docenas de amigos y familiares acompañan la transmisión del documental dirigido por la periodista veracruzana radicada en Barcelona, Sonia García y por Sac-Nicté García.

Sincero,  como siempre, cuenta en primera persona su vida, obra y pensamiento que lo llevaron a ser diputado local, federal, alcalde de Xalapa y funcionario federal en un México convulso.

“No hemos hecho la que nos demandaba nuestra esencia y nuestra lucha”, dice en sus paseos por Madrid, Barcelona, Xalapa y Ciudad de México, en un recuento que traza su vida política, pero también la intelectual, ese que le hace recitar de memoria al poeta sevillano Antonio Machado.

Jamás niega su aspiración de ser gobernador e incluso presidente de la república, pero admite que eso no está en la voluntad de las personas, sino en las sumas de un todo.

Acompañado por amigos de la Universidad de Xalapa, entre ellos el rector Carlos García Méndez, su compañero de andanzas en la juventud, política y negocios, el rostro de  Don Rubén inunda la pantalla, pero también la de familiares, políticos, periodistas y amigos que lo describen de carne y hueso.

Todos no paran en elogios y no como una concesión, sino porque el estadista se lo ganó a pulso, siendo solidario, trabajador y siempre congruente con sus ideales  personales.

“Me duele que no pudimos hacer que cada uno de los habitantes hiciera la nación que hubiéramos querido”, agrega en palabras que suelta ante Sonia García y ante la Cámara, a que lo ve recorrer el tren en el viejo continente.

El cronista de la ciudad, Vicente Espino Jara asegura que se trata de homenajear a un ilustre xalapeño: la trayectoria de vida de Rubén Pabell Rojas, un aporte modesto al ejemplo de conducta de un ser humano con virtudes y nobleza.

Nadie olvida, dice, el instituto de música, dos mercados y obras en materia educativa cuando fue alcalde y, sobre todo, que permitió completar el conjunto escultórico de las virtudes.

Don Rubén recuerda su vida nómada, a la que llama “el gran viaje de mi vida”, pero a sus 80 años afirma que “ahora nos lleva a hacer conciliaciones hacia adentro y prepararse para al viaje final”.

Aprovecha para hacer ajustes de cuenta personales, como cuando reconoce que el servicio público, al cual perteneció desde distintas áreas,  le quedo a deber al país. “No puedo eludir la responsabilidad”, suelta.

“Algo en la sangre y la mente obliga a regresar a los primeros tiempos, a las esencias”, dice el hombre que aún se apresta a enfrentar mil batallas, como hacer a su editorial AguArena un escaparate cultural.